Toma el control de la historia a lo largo de cinco siglos de transformación en la Edad Moderna temprana, liderando cualquiera de cientos de naciones soberanas desde finales de la Edad Media hasta la Era de las Revoluciones. Como gobernante supremo, tendrás que manejar cambios en el equilibrio de poder, conflictos religiosos y políticas de facciones internas para conducir a tu pueblo hacia la supremacía mundial.
Dirige poblaciones demográficas detalladas divididas por cultura y religión, administra complejas redes comerciales y promulga valores sociales para centralizar el poder o fortalecer a los estamentos. Libra guerras estratégicas que evolucionan desde levas feudales medievales hasta ejércitos permanentes disciplinados, coordinando campañas en múltiples frentes y alianzas diplomáticas de alto riesgo por todo el mundo.